domingo, 17 de abril de 2011

LA MUERTE SEGÚN EMMANUEL

“La muerte es como quitarse un zapato apretado 

USTEDES VIVEN AUN CUANDO ESTAN MUERTOS. NO CESAN DE EXISTIR CUANDO MUEREN 

Eso es sólo una ilusión. 

Entran vivos por la puerta de la muerte, y no experimentan ninguna alteración de la conciencia. 

No es que entran a una tierra extraña, sino a un lugar de realidad viviente, donde el proceso de crecimiento es una continuación. 



La vida y la muerte no deben ser consideradas como opuestos. Sería más acertado hablar de morir como una entrada más que como una salida. 



Lo que la puerta de la muerte ofrece es un resurgimiento de tremenda vitalidad, ya que ustedes están pasando de lo que se podría describir como una versión aguada de la vida a la versión original, a la vitalidad de la realidad primigenia. 



SI SE PUDIERA VER LA MUERTE COMO UN LAGO CLARO Y BELLO, REFRESCANTE Y BOYANTE PODRIA DECIRSE QUE, CUANDO LA CONCIENCIA SALE DE UN CUERPO HACIA LA SALIDA, SE DA UNA REFRESCANTE ZAMBULLIDA Y SENCILLAMENTE SE ALEJA NADANDO. 



LA MUERTE SE AUTO-REGULA. 

ES DE ORIGEN DIVINO. 

Es absolutamente segura. 

El miedo a la muerte es el miedo a dejar ir. 

Así como en la vida, así también es en la muerte. 

EL PROCESO DE MORIR SERA SIEMPRE ALEGRE, TODA VEZ QUE SE HAYA SUPERADO EL MIEDO HUMANO. 

Cuando de aparta el miedo, la muerte se convierte en una tremenda aventura. No hay nada de que temer en el Universo. Nada. 



Cuando las almas abandonan sus cuerpos físicos, como en una meditación profunda, se da una luz, un sentido de bienestar, de paz y de saber que están allí en su Eternidad, en su individualidad. 

No han dejado de existir sino que han pasado a un nivel más intenso de existencia. 

ES IMPORTANTE PERMANECER VITALMENTE VIVOS EN EL PROCESO DE TOMAR DECISIONES DURANTE EL ACTO FINAL DEL CIERRE DE UNA VIDA FISICA. 

Representa tanta agitación como la de empacar las maletas para partir en un viaje que han esperado mucho tiempo. 



LA MUERTE ES SÓLO UN PASAR POR LA FRONTERA, UN MOMENTO DE DESCARGA. 

Morir no es diferente a vivir. 

Una vez que ustedes se hayan llenado del sentimiento del Yo, sabrán que existen más allá de la muerte. 

Una de las primeras alegrías de la descarga es la de la remodelación de la imagen del Yo en la unicidad de todas las cosas, sin siquiera por un momento perder el Yo. 

Yo mismo soy un producto de la experiencia de morir. 

¿Por qué querría alguien permanecer en la realidad física, cuando ya ha terminado su tarea allí y se está acercando a la Luz? 

Piensen en eso. 

Eso resulta un gran misterio para Nosotros, aún cuando hayamos sido humanos y recordamos el miedo. 

Resulta difícil comprender realmente la tenacidad con que algunos se aferran a una forma inútil y en ruinas, cuando, a la salida, lo está esperando tanta Alegría y Luz. 



ESTAMOS PERMANENTEMENTE ALLÍ PARA DARLES LA BIENVENIDA A AQUELLOS QUE SALGAN; ASÍ QUE ABANDONEN SUS CUERPOS CON LOS BRAZOS ABIERTOS PARA RECIBIR EL ABRAZO. NO HAY UN ALMA QUE PASE A LA REALIDAD PRIMIGENIA QUE NO SEA ATENDIDA. 



Si parten tan rápido que no tienen tiempo ni de caer en la cuenta de su condición actual, ustedes necesitarían ver algunos seres que parecieran humanos. 

Si sólo vieran espíritus en ese momento, no estarían tan cómodos. 





Algunos hemos salido de voluntarios, reclutados y enrolados, también con la misión de proveer a las almas de un punto de referencia que las ayudará en su orientación hacia un nuevo estado de ser, cuando éstas se liberan del cuerpo. 

Una vez que el alma se ha orientado, entonces aparecen los Guías. 

Lo que se ve depende de la religión. Puede ser un Buddha iluminado, un Cristo iluminado u otra figura santa, pero siempre de Luz. 

El alma, entonces, será conducida donde necesita ir y donde, en lo más profundo de su ser, quiere ir. 



Pensaba que era un ser consciente. Entonces, ¿por qué me siento tan aterrado con sólo el pensamiento de que me puedo morir? 

Porque, querido amigo, tú también eres humano, y porque esa parte de ti que tiene que morir contigo no quiere hacerlo. 

Es esa porción que dice: 

“Soy una personalidad. Soy un ser humano en el mundo físico. El yo-que tanto me ha costado defender-se merece la Eternidad. No deseo tomar ese paso hacia lo desconocido porque lo desconocido me da miedo”. 



Esto está muy bien. No significa, sin embargo, que la mayor parte de ti no esté iluminada… Lo está. Pero es que no se fuerza la Iluminación sobre la parte de sí que no la puede albergar. Dejen humana a esa parte. Consuélenla. 



Tu Sabiduría Superior está lista en todo momento a tomar ese terror en sus brazos y mecerlo, acunarlo, acariciarlo hasta entrar en el estado glorioso de la muerte. 



Qué aseveración más cruel, esa de: 

“Pensaba que estaba iluminado y ¡mírame aquí, muerto de miedo! 

¿Acaso no caen ustedes en la cuenta de que, en su mundo de dualidad, eso es bastante apropiado? 



¿Lograremos alguna vez, alargar la vida del cuerpo, quizás hasta el punto de vencer a la muerte? 

¿Y por qué razón habrían de querer hacer eso? Honestamente, no puedo pensar en nada más desagradable que quedarse encerrado en el salón de clases para siempre. El único propósito que podría verle a eso es someter el miedo. El propósito de la vida es crecer a través del miedo y mostrar la naturaleza raquítica del mismo. 

La vida se extenderá por voluntad propia si tu alma no ha terminado lo que vino a hacer aquí. 



Ustedes están aquí de visita no para quedarse. Esto no es una maldición; es un regalo de Dios. 



¿Qué es lo que en realidad se siente cuando uno se está muriendo? 

Morir es bastante parecido al estar en un cuarto congestionado donde hay mucha gente hablando y fumando, y, de repente, se ve una puerta que les permite salir al aire fresco y a la luz del sol. Algo bastante parecido, serio. 



La materia se vuelve menos densa. La conciencia está menos restringida. Los colores son más vibrantes. Los sonidos son más agradables. Todos los sentidos-finalmente libres de la capa pesada del cuerpo humano-se echan a volar con música. 



Cuando uno reclama para sí las energías-las conciencias -que han habitado en el cuerpo físico, uno hace lo mismo que hace Dios. Uno le dice a las células: “Ya no necesitan existir más en la estructura molecular de mi espina dorsal, así que vénganse y vivan conmigo en mi Yo Superior, hasta el momento en que, por el bien de todos, debamos otra vez habitar en el cuerpo humano”. 



¿Qué experimentamos inmediatamente después de morir? 

Hay tantas maneras diferentes de abandonar un cuerpo como las hay para vivir en uno. ¿Por qué habrían ustedes de suponer que la propia habilidad creadora cesa en el momento en que la conciencia deja lo físico? 

Cuando se busca y se añora la Luz, lo que se experimenta es el Amor, el toque de la mano amada. 

Desafortunadamente, cuando se cree que todo se perderá, también se experimentará eso…por un breve momento. 

No se les permite pasarse demasiado tiempo en la creación propia. Basta con haber dejado el cuerpo. 

En el instante en que el Yo se libera del cuerpo humano, encuentra Luz, encuentra paz, encuentra Libertad, encuentra su Hogar. 

Si pudiera demostrarles, en forma tangible, el círculo que es la conciencia del mundo de ustedes; y si pudiera dejarles ver la Luz que rodea su mundo, jamás volverían a cuestionar el solaz y el cariño que se experimenta en el momento en que abandonan el círculo de la limitación humana. 

Se les permite descansar, sentarse calladamente y asolearse en la conciencia del Yo continuo y eterno. Los que están listos se encontrarán instantáneamente con sus Maestros y viejos amigos a quienes aman, a fin de celebrar una reunión de lo más alegre. Sí, exactamente como lo harían los humanos. No olviden que ustedes han formado a su alrededor algo que no le resulta ajeno a su conciencia, ya que la conciencia debe crearse a sí misma. Al encontrarse en su propia Seidad (1) comenzarán a reconocerse a sí mismos sin su cuerpo físico. 

Puede darse, también, un tiempo para sanar, y, créanme, muchos caen en un sueño profundo. Se despiertan suavemente cuando pueden sentir la Seguridad y el Amor que los rodea. Otros se apresuran alegremente hacia una nueva existencia. 

La mayoría de los seres-me complace comunicar-encuentran la transición instantáneamente placentera. 

Para la mayoría de ustedes, la muerte física es seguida de un período en el cual los miedos, las confusiones y las resistencias de la vida humana necesitan ser entendidas desde el punto de vista de la Eternidad. 



Habiendo exitosamente regresado al aire fresco otra vez, a la realidad primigenia a la cual ustedes pertenecen por toda la Eternidad, eventualmente se encontrarán sintiéndose curiosos, comenzarán a estirarse, así como pasa después de una larga vacación. De repente, sabrán requetebién que es hora de pararse y de ponerse en movimiento. 



(1) Seidad. Calidad de Ser. 

Por lo general-sin duda en la mayoría de los casos-ocurre una renovación del interés por la vida humana, ya que dejaron atrás algunas cosas a medio hacer. Así que…..de vuelta al útero, pero solamente después de una consideración profunda. 



¿Cómo sería la cosa….en el momento de la muerte…si estamos preparados para volvernos de lleno hacia la Luz? 

El momento no llega como una sorpresa. Uno está consciente, cuando todavía es humano, de ese momento de girar. 

Es la disposición a tocar con amor todas las cosas de la tierra humana, y quererlas lo suficiente para liberarlas, sabiendo que no hay pérdida en tal Liberación. Sólo hay la alteración de la conciencia en una Unicidad más profunda. 



Se siente y se conoce la Luz antes de que se la perciba. En el momento de girar, de rendirse con la confianza más profunda y con la conciencia más pronunciada, uno abandona lo físico y se vuelve directamente hacia la Luz. Uno ya ha girado más de la mitad antes de abandonar el cuerpo. 



¿Y en ese momento están allí simultáneamente presentes el Uno y la total singularidad? 

Sí, y para siempre de allí en adelante. 

Si en el transcurso de una vida ustedes llegan en su propio corazón a la sabiduría de aceptar sus propias imperfecciones humanas, existe la gran posibilidad de que su muerte será instantánea y extremadamente confortable. 



Uno puede irse pacíficamente en el sueño si todas las cosas están balanceadas y de acuerdo con los deseos del alma. Fíjense que no dije: “si uno está totalmente evolucionado”, ya que cada vida tiene una capacidad; y cuando se alcanza la misma, uno puede irse en paz. Aunque algunos dicen: “Murieron de la manera más bella y pacífica en su sueño pero no estaban totalmente evolucionados; no hicieron esto, no hicieron aquello”, no tienen forma alguna de saber cuál era la tarea de esa alma en esta vida. Si la tarea se ha completado la vida termina en un santiamén. 



Ahora bien, muchos mueren después de enfermedades largas y extremas. Esto no significa que no hayan alcanzado la determinación de sus almas. Sólo significa que la estaban alcanzando cuando se iban. 



El estar vibrantemente vivo ante el propio momento de la muerte es crecer al máximo en una vida. 

El alma escoge lo que más valga de su proceso en ese momento. Puede que sea el ayudar a otros a crecer, o a permanecer en el cuerpo para que su propia conciencia pueda seguir evolucionando. Quizás el alma decida irse repentinamente para aprender desde el otro lado de la vida física-al reevaluar los miedos infundados que le habían perseguido hasta el momento de la muerte repentina. 



La muerte no es algo que deba causar aprehensión. Es sólo parte de un proceso con el cual ustedes han estado comprometidos por siglos. No están al borde del abismo. Sencillamente están dando otro paso en su propia existencia eterna. Las almas necesitan formas de abandonar cuerpos cuando están listas para ello. ¿Por qué tiemblan así, Mis Amados? La muerte es una puerta giratoria. 



Mi hermano se suicidó. ¿Qué necesito saber al respecto? 

Tu hermano tomó su vida y se la llevó a Casa. Aunque se habla de la inconveniencia del suicidio, éste está correcto. 

Está claro que, cuando uno decide salirse de la escuela, tendrá que regresar de nuevo a ella y aprender lo que no pudo en esa ocasión. Les estoy hablando desde la Eternidad; no hay límite al número de vidas que uno puede vivir. Tu hermano está aprendiendo muchas cosas valiosas. Él está en Casa. Está bien. 

Está trabajando, y va a diseñar un currículum para la próxima vez que será más compatible con su disposición y sus necesidades. 



Es a sí mismos que ustedes deben dirigir su atención. ¿Qué significa para ustedes tener un hermano que se quitó la vida? Necesitan oír la voz de Dios dentro de sí, la cual sabe que todo está bien, que él es eterno. Oigan el mensaje que les dio. Nadie actúa solo. Nadie actúa en el vacío. Nadie se quita la vida sin dejar una herencia de crecimiento tras de sí. 



No existe el castigo de Dios. Sólo existe el Amor y la Comprensión Eterna. El suicidio no es más que un acto tonto y-como tal-obtiene la recompensa apropiada. He aquí la cuestión. Sus oraciones y bendiciones serán altamente apreciadas. Pero-más que eso-lo que sí será bienvenido de parte suya será su suave, dulce y sonriente comprensión de la futilidad de dicho acto. 



¿Por qué alguien muere cuando es todavía muy joven? 

Porque ya ha completado su tarea. No hay otra razón. ¿Joven? Una vez que escapan del continuum de tiempo-espacio, ese ‘joven’ se convierte en un alma muy vieja. 



Sobre la muerte accidental 

Accidente… no existe tal cosa. Cuando un alma escoge dejar el cuerpo físico, se irá. 

La vida no es una carpa de circo aficionado donde los que entran son acróbatas individuales y solitarios, sin libreto y sin director… sólo una voltereta por aquí, una pirueta en el aire por allá… y… ¡una caída! No. Eso no es así. 

Como almas que son, ustedes tienen autodeterminación. Deciden cuándo van a nacer, Crean cada minuto del día de su propia vida sobre lo que deciden creer. Deciden cuándo morir. Todas las cosas evolucionan alrededor de la verdad total del Amor, del Balance, del orden, de la Causa-y-Efecto. Estas son Leyes Divinas. 



¿Hay diferentes niveles de almas después de la muerte? 

¿No existen diferentes niveles de conciencia dentro del ámbito humano? ¿No debería esto llevar a la conclusión que en el Plano Espiritual también hay diferentes niveles? No estamos hablando aquí del valor de una conciencia, ustedes siguen su propio mapa de la naturaleza de la realidad en su ámbito y en el Mío. Es una sola realidad. La diferencia que nos separa en este momento es que ustedes creen en lo que están registrando sus cinco sentidos. Yo acepto el poder de éstos para limitarlos a ustedes. En el momento en que ustedes se estiran más allá de esa creencia, llegan a salvo a Casa. 



Alguien a quien conocía fue asesinado recientemente. En mi cabeza sé que nosotros mismos escogemos estas cosas, que somos eternos…. pero en mi corazón no parece haber más que terror. 

El caos es una de las cosas más terribles que puede experimentar alguien que cree que la única realidad ha de encontrarse en este mundo. 



Los actos de violencia que parecen ser predicados sobre el caos son las mayores oportunidades para que ustedes pongan a prueba su fe. De una forma u otra, todos están destinados a dejar este mundo. Es una cuestión individual el cómo cada alma decide hacerlo. No pueden saber por qué un alma habría de escoger una cosa así; lo que sí pueden saber es qué significa tal cosa para ustedes. 



El acto de asesinato es contractual. Está diseñado para servir tanto a la víctima como al asesino, así como a cualquier persona que sea tocada por dicha violencia. Penetren dentro de su propio terror para aprender sobre su naturaleza. Será menos doloroso si no le dan la espalda. Quédense con el sentimiento mismo, sin hacer intento alguno por darle estructura. Es su estructura lo que causa terror, no la experiencia. Ya verán. 



¿Cómo nos preparamos para la pérdida de seres queridos? ¿Podemos hacerlo? 

Hay dos respuestas. Nunca se pierde a los seres amados, y no, no pueden. Deben experimentarlo cada uno a su manera. Claro que extrañarán al ser físico pero cuando aprendan a ir más allá de eso, no o echarán de menos del todo. Aún mientras están ustedes sentados en su forma humana, una vez que se permitan-atención a la palabra “permitan”- creer que ustedes existen más allá de lo físico, estrecharán las manos de los que ya se fueron. Y será bien real. Será más real que cualquier fisicalidad que ustedes hayan estrechado antes. 



¿Están ustedes conscientes de que el cuerpo físico es una coraza o una concha? Éste no revela sino que entorpece la revelación. Si ustedes no tuvieran necesidad de la ilusión no necesitarían un cuerpo físico del todo. 



¿Tienes algunas sugerencias o instrucciones para aquellos que quedaron atrás sobre lo que se debe hacer inmediatamente después de la muerte de un ser querido? 

¡Excelente pregunta! Primero, la disposición a dejar que esa persona tome el próximo paso en su evolución es extremadamente útil, no sólo para ustedes sino también para ellos. Un “adiós”, un “buen viaje”, un “que te vaya bien”. De allí, el resto de ustedes dense la vuelta para verse los unos a los otros y dense toda la consolación, todo el apoyo, abrazos y kleenex que sean necesarios. Seguidamente, diríjanse a un lugar bien lujoso y dense una tremenda fiesta. Honren al alma que ha completado su tarea, brinden por la ocasión en que se volverán a reunir, y sigan con los quehaceres cotidianos de sus vidas. 



La muerte no es sólo un momento de luto. Es un momento de Verdad. 

Los lazos kármicos pueden formarse por la renuencia a expresar negatividad alguna, aguantando resentimientos que se van a la conciencia del alma para retornar en otra vida. Al habérselas con la emoción negativa, al asear la relación, ustedes no sólo se están auto-ayudando sino que también están ayudando al que partió. 



Dicen por allí: “No hables mal de los muertos”… ¡qué disparate! Para comenzar, no hay tal cosa como los “muertos”; y la creencia que se debe proteger a los muertos va contra toda realidad. En su estado elevado de conciencia, ellos están en mejores condiciones de oír la Verdad. La comunicación no se interrumpe en la puerta de la muerte. La pared entre la realidad física y la espiritual es muy delgada, como podrán observar por el hecho de que Yo estoy aquí hablando con ustedes. 

Ustedes en su elemento y el difunto en el suyo podrán trabajar sobre los mismos asuntos, y llegar a un entendimiento más profundo aunque la ilusión les diga que están totalmente separados. La verdad de ustedes puede impulsar a los difuntos hacia el crecimiento. Bastante contrario a lo que mucha gente cree. 



Cuando le enviamos un mensaje de amor a alguien que ha muerto ¿cómo podemos saber si le ha llegado? 

Conociendo la naturaleza del Amor, la cual es el Poder Eterno del Universo. Cuando se expresa y se manda, el Amor es instantáneamente recibido. Que el receptor sea exactamente la misma persona que ustedes recuerdan… eso es otra cosa. El crecimiento continúa. Aunque es más confortante recordar a alguien como se le vio por última vez, está garantizado que habrá un cambio para mejor de lo que ustedes puedan imaginarse. Hay algo extremadamente refrescante y didáctico en la muerte. 

Aquel que encontraba difícil decir, “Te amo. Gracias por compartir tu vida conmigo”, estará dispuesto a reconocer dichos sentimientos una vez que se haya separado del cuerpo físico. No digo que instantáneamente todo el mundo es sabio; digo que es sólo más consciente. 



Hablas de la conciencia expandida que existe después de morir. ¿No termina la individualidad eventualmente? 

¿Se dará el momento en que todo se combine en uno? Sí. Lo que nunca ocurrirá es el momento en que uno se mezcle en la nada.”

Tomada de "El Libro de Emmanuel"

LOS DIVERSOS ESTADOS POR LOS QUE SE PASA DESPUÉS DE LA MUERTE


EL PURGATORIO 

ABANDONO DEL CUERPO FÍSICO 

En el momento en que la muerte llega los vehículos se separan. Como su vida en el Mundo Físico ha terminado por ahora, ya no es necesario para el hombre retener su cuerpo físico. El cuerpo etérico, que pertenece al Mundo Físico, se retira por la cabeza, dejando al cuerpo físico inanimado. Los vehículos etérico, emocional y mental abandonan el cuerpo físico con un movimiento de espiral, llevando consigo el alma de un átomo físico, pero no el átomo en sí mismo sino las fuerzas que obraban en él. El resultado de las experiencias pasadas en el cuerpo físico que acaba de finalizar se imprime en este átomo. Mientras que todos los átomos del cuerpo físico se renuevan periódicamente, el átomo permanente subsiste y no sólo a través de una vida, sino que ha formado parte de todos los cuerpos físicos empleados por una corriente de vida en particular. A la muerte, este átomo permanente es retirado para volver en la próxima vida física para formar el núcleo alrededor del cual se construirá el nuevo cuerpo físico. A este átomo se le llama átomo simiente. Durante la vida, el átomo simiente se encuentra en el corazón y al ocurrir la muerte sube al cerebro por el nervio neumogástrico y abandona el cuerpo físico junto con los vehículos emocional y mental. 

Cuando los vehículos etérico, emocional y mental han abandonado el cuerpo físico, permanecen conectados con él por medio del cordón de plata. Un extremo del cordón de plata está unido al corazón por medio del átomo simiente y cuando se rompe produce la paralización del corazón. El cordón no se rompe hasta que el panorama de la vida pasada ha sido totalmente registrado. 

Es importante no proceder a la cremación ni practicar la biopsia antes de pasados tres días después de la muerte porque mientras los tres cuerpos: etérico, emocional y mental permanezcan unidos al cuerpo físico por medio del cordón de plata cualquier operación que se haga con el cuerpo físico será sentida por la persona. 

La cremación debe descartarse en los tres primeros días porque tiende a desintegrar el cuerpo etérico el cual debe permanecer intacto hasta que el panorama de la vida que acaba haya sido registrado. Cuando se rompe el cordón de plata el cuerpo físico está completamente muerto. 

Cuando el cordón de plata se rompe en el corazón liberando al hombre del cuerpo físico llega el momento de mayor importancia para el Ego. Su vida pasa ante su vista como un panorama presentándose los sucesos en orden inverso, es decir, empezando por el final de la vida. Todo se registra. En estos momentos el hombre permanece como espectador, ve las cosas pero no le afectan. Este panorama puede durar desde unas cuantas horas hasta varios días. 

ABANDONO DEL CUERPO ETÉRICO 

Dejar el cuerpo etérico es un proceso similar al del cuerpo físico. Las fuerzas de vida de un átomo se llevan para ser empleadas como núcleo del cuerpo etérico en la próxima encarnación. Al dejar el cuerpo etérico para entrar en el mundo emocional lleva consigo dos átomos-simiente: el del cuerpo físico y el del cuerpo etérico. 

ABANDONO DEL CUERPO EMOCIONAL O DE DESEOS 

La mayoría de los hombres, tienen muchos lazos y mucho interés por la vida de la tierra, más aún si al morir eran todavía jóvenes. Al perder su cuerpo físico no han alterado sus deseos y a menudo son aumentados por un deseo muy intenso de volver. Las personas viejas y decrépitas que han sido debilitados por una larga enfermedad y están cansados de la vida pasan por él rápidamente. Es muy duro verse privado de la vida por un accidente, mientras todavía se encuentran en plenitud física y ligadas por lazos familiares, de amigos, trabajo…. 

El suicida se encuentra más vivo que nunca y en un estado muy lastimoso pues puede ver a aquellos a quienes ha perjudicado con su acto y tienen un gran sentimiento de estar vacío y este sentimiento permanece hasta que llega el momento en que por el curso natural de los acontecimientos debió ocurrir su muerte. 

Mientras el hombre mantenga deseos relacionados con la vida terrestre debe permanecer en su cuerpo de deseos. Pongamos el caso de un bebedor. Tiene tanto deseo por el licor después de su muerte como antes de ella pero con el inconveniente de que al estar operando en su cuerpo emocional o de deseos no tiene ni boca ni estómago capaces de contener licores físicos. La sensación que tiene es como la del que se encuentra en medio del mar en un barquichuelo rodeado de agua por todas partes pero ni una sola gota para beber y en consecuencia sufre. Con el tiempo aprende la inutilidad de desear algo que no puede realizar y al final los deseos mueren por falta de oportunidad de ser satisfechos. De acuerdo a la intensidad de los deseos será el tiempo que tengamos que sufrir para su purificación. 

Esta es la Ley de Causa y Efecto que regula todas las cosas, restableciendo el equilibrio allí donde el menor acto haya producido una perturbación, desequilibrio que todos los actos producen. El resultado puede manifestarse inmediatamente o puede ser demorado durante años o vidas enteras pero algún día en alguna parte se hará la justa y equivalente retribución. El trabajo de la ley es completamente impersonal. En el Universo no existe ni recompensa ni castigo, todo es resultado de la ley invariable. 

La Ley de Causa y Efecto en el mundo del deseo obra purificando al hombre de sus deseos inferiores, corrigiendo las debilidades y vicios que obstaculizan su progreso. Si ha hecho sufrir a otros, tendrá que sufrir de idéntica manera. Sin embargo, si una persona ha estado sujeta por sus vicios y ha causado mal a otros pero ha conseguido dominar sus vicios y remediado el mal causado, el arrepentimiento lo ha purificado de sus vicios y malas acciones. El equilibrio se ha restablecido y la lección se ha aprendido en esa encarnación y no causará sufrimiento después de la muerte. 

En el mundo del deseo se vive tres veces más rápido que en el mundo físico. Muchos permanecen en el mundo del deseo mucho más tiempo que en el mundo físico pero los que han abandonado la vida con muy pocos deseos groseros pasan por ese mundo un período muy corto. 

Cuando el hombre al morir abandona su cuerpo físico su vida pasada se despliega ante él pero no siente nada. Sin embargo durante la vida en el mundo del deseo las imágenes se despliegan hacia atrás pero ahora el hombre tiene todos los sentimientos a medida que las escenas pasan ante él. Cada incidente de su vida pasada vuelve a ser vivido de nuevo, viviendo toda la aflicción y sufrimiento que causó a los demás y aprende cuan dura de soportar fue la herida que causó. Por otra parte el sufrimiento es mucho más intenso pues ahora no hay cuerpo físico que lo mitigue. El sufrimiento pierde en duración lo que gana en intensidad. 

El espíritu que haya grabado en su cuerpo de deseos un recuerdo claro y profundo comprenderá los errores de su vida pasada mucho más claramente que si se hubieran grabado borrosas debido a que la atención fue distraída por los lamentos y los sufrimientos de los que lo rodeaban a la hora de su muerte. Este sentimiento agudo es de un valor inmenso en las vidas futuras pues estampa sobre el átomo simiente del cuerpo de deseos una impresión imborrable de manera que las experiencias se olvidarán en las vidas futuras pero el sentimiento subsistirá. 

El objeto del purgatorio es el borrar los malos hábitos haciendo imposible su gratificación. El individuo sufre exactamente lo que ha hecho sufrir a otros con su deshonestidad, crueldad, intolerancia… Por este sufrimiento aprende a obrar cariñosa, honesta y benévolamente y con toda paciencia para los demás en el futuro. 

EL PRIMER CIELO 

Cuando la existencia en el purgatorio ha terminado, el espíritu se eleva hasta el primer cielo, donde los resultados de su sufrimiento se incorporan en el átomo-simiente del cuerpo de deseos, impartiéndole así la cualidad de la rectitud, la que actuará como impulso para el bien y repulsión para el mal en el futuro. 

Nuestra dicha en el cielo depende de la felicidad que hayamos proporcionado a otros y el valor que demos a lo que otros han hecho por nosotros. El poder de dar no reside sólo en el hombre adinerado. El dar dinero sin discernimiento puede ser malo. Es bueno dar dinero para un propósito benéfico pero un servicio vale un millar de veces más. Una mirada cariñosa, expresiones de confianza, la simpatía…pueden ser dadas por todos. Debemos de tratar de ayudar al necesitado de manera que él pueda ayudarse a sí mismo para no dar origen a que quede dependiendo de nosotros. 

El primer cielo es un lugar de alegría. El espíritu está más allá de la influencia de las condiciones materiales y terrestres y asimila todo el bien contenido en su vida pasada conforme lo revive de nuevo. Es un lugar de reposo y cuanto más dura ha sido la vida, tanto más intenso será el descanso. La enfermedad, la tristeza y el dolor son cosas desconocidas. 

Hay una clase que lleva especialmente una vida hermosísima: los niños. Cuando un niño muere antes del nacimiento de su cuerpo de deseos, lo que tiene lugar alrededor de los catorce años, no va más allá del primer cielo, porque no es responsable de sus actos, como tampoco es responsable el recién nacido del dolor que causa a su madre al salir de la matriz. El niño pues, no tiene existencia en el purgatorio. Lo que no ha sido vivificado no puede morir, por tanto el cuerpo de deseos de un niño, junto con su mente persistirá hasta el nuevo nacimiento y por tal razón esos niños son muy aptos para recordar las encarnaciones anteriores. 

Cuando un niño muere hay siempre alguien de su familia que lo está esperando, o, en su defecto hay quienes les gustaba adoptar maternalmente a los niños en su vida terrestre y que tienen sumo placer en hacerlo aquí. La extrema plasticidad de la materia de deseos hace muy fácil formar los más exquisitos juguetes vivientes para los niños y su vida es un hermoso juego aunque no se olvida su instrucción. En el mundo del deseo es muy fácil dar lecciones objetivas de la influencia del bien y del mal, de la conducta y la felicidad ya que estas lecciones se imprimen indeleblemente sobre el cuerpo de deseos del niño y lo acompañan después de su nacimiento, así que muchos que llevan una vida noble es porque han estado sometidos a ese desarrollo. 

Cuando nace un espíritu débil los guías que dirigen nuestra evolución lo hacen morir en edad temprana para que pueda tener ese desarrollo extra y evitarle así lo que hubiera sido una vida muy dura. Esto es lo que suele pasar en los casos en que la impresión del cuerpo de deseos fue débil debido a que las personas que rodeaban al moribundo lo perturbaron con sus lamentaciones o por haber muerto de accidente o en el campo de batalla. Bajo esas circunstancias el muerto no ha experimentado la intensidad de sentimientos apropiada en su estado post-mortem y al renacer y morir a edad temprana se recobra esa pérdida. A menudo el deber de cuidar a este niño en el mundo celeste recae sobre los que causaron esta anomalía o tal vez pueda tocarles ser los padres del recién nacido y cuidarlo los pocos años que viva. 

El mundo del deseo donde está el purgatorio y el primer cielo es el mundo del color pero el mundo del pensamiento donde se encuentran el segundo y el tercer cielo es la esfera del sonido. Cada una de las estrellas tiene su tono definido y juntas forman la sinfonía celestial. Los ecos de esta música celestial nos llegan hasta el mundo físico y son nuestra posesión más preciosa aunque son fugaces y no pueden crearse permanentemente como otras obras de arte como una estatua, un libro o un cuadro. En el mundo físico el sonido muere tan pronto como nace. 

Con el tiempo se llega a un punto en que el resultado del dolor y el sufrimiento del purgatorio junto con el goce extraído de las buenas acciones de la vida pasada, se ha grabado en el átomo-simiente del cuerpo de deseos. Esto constituye la conciencia que nos pone en guardia contra el mal como productor de sufrimiento y nos inclina hacia el bien como productor de felicidad. Entonces el hombre abandona su cuerpo de deseos para que se desintegre, al igual que abandonó el cuerpo físico y el etérico y únicamente se lleva las fuerzas del átomo-simiente que formarán el núcleo de los futuros cuerpos de deseos. 



EL SEGUNDO CIELO 

Por último, el hombre penetra en el segundo cielo. Está envuelto en su cuerpo mental que contiene los tres átomos-simiente de los tres vehículos abandonados. 

Cuando el hombre muere y pierde su cuerpo físico y etérico se encuentra en las mismas condiciones que cuando está dormido. El cuerpo de deseos no tiene órganos a propósito para ser empleado y se transforma en un ovoide parecido al cuerpo físico. Hay un intervalo de inconsciencia parecida al sueño y después el hombre despierta en el mundo del deseo. Con frecuencia permanece inseguro sobre lo que les está pasando y no comprenden que han muerto. Pueden pensar y moverse, comprenden que hay algo diferente pero no saben qué es. 

Cuando el cambio se hace del primer cielo que está en el mundo del deseo al segundo cielo que está en la región del pensamiento el hombre está perfectamente consciente y pasa a una gran paz, todo parece desvanecerse, no puede pensar, sus facultades no están vivas pero siente que es y tiene un inexplicable sentimiento de hallarse solo pero sin temor y se inunda de una paz inefable, que sobrepasa toda comprensión. 

Entonces viene el despertar que trae al espíritu la música de las esferas. En la vida en la tierra estamos tan abstraídos que somos incapaces de escuchar la música de las esferas pero un solo desacorde en esa armonía celestial produciría una explosión de la materia y una colisión de mundos. El poder de la vibración rítmica es bien conocido, por ejemplo se ordena a los soldados a romper el compás de la marcha cuando pasan por un puente porque el paso rítmico podría destruir la construcción más fuerte. 

Hay una relación muy íntima entre el color y el sonido y cuando se toca una nota aparece simultáneamente el color correspondiente. El color y el sonido están presentes a la vez pero es el sonido el que origina el color. Los sonidos de la naturaleza como el viento en el bosque, el rumor del océano y el canto de las aguas combinados forman un todo que es la nota tónica de la Tierra, su “tono”. Las formas que vemos en torno nuestro son las figuras cristalizadas de los sonidos de las fuerzas que obran en el mundo celeste. 

El trabajo que el hombre realiza en el mundo celeste es múltiple. No es una existencia inactiva, sino que es una intensa actividad preparatoria para la próxima vida al igual que el sueño es la preparación para el día siguiente. 

Aquí se absorbe la quintaesencia de los tres cuerpos y tanto como haya trabajado el hombre en sus tres cuerpos ya abandonados así se le proporcionará una mente mejorada, un cuerpo vital o etérico y un cuerpo físico mejores para vidas subsiguientes. 

El segundo cielo es el verdadero hogar del hombre. La vida es extraordinariamente activa. El Ego asimila los frutos de su última vida terrestre y prepara el ambiente que lo rodeará en una nueva existencia física. El destino del hombre es convertirse en una Inteligencia creadora y está haciendo su aprendizaje para conseguirlo durante todo este tiempo. El hombre durante el transcurso de su vida en el mundo celeste es dirigido por grandes jerarquías creadoras que le ayudan conscientemente. Al pintor se le indica cómo construir un ojo sutil, capaz de tomar perspectivas perfectas y de distinguir los colores y las sombras hasta un grado inconcebible. El matemático tiene que tratar con el espacio y la facultad para la percepción de este espacio está relacionada con el perfecto ajuste de los tres canales semicirculares que están situados dentro del oído. 

Pero ninguno es tan elevado como el músico. El motivo de que la música sea diferente y más elevada que el resto de las artes se encuentra en que las demás artes pertenecen al mundo del deseo y cristalizan más fácilmente lo que hace que la obra de arte como un cuadro o una estatua una vez creados son permanentes mientras que la música al pertenecer al mundo celeste es más evasiva y debe ser reproducida cada vez que la queremos oír. 

El instrumento por el cual siente el hombre la música es el más perfecto sentido del cuerpo humano. El oído es perfecto en el sentido de que cualquier sonido que oye lo oye sin deformarlo mientras que el ojo tergiversa a menudo lo que ve. 

Es una ley de la naturaleza que nadie pueda habitar un cuerpo más eficiente que el que sea capaz de construir así que primero se aprende a construir en cierto grado el cuerpo y después se aprende a vivir en él, de esta manera se descubren los defectos y se enseña a corregirlos. 

El hombre, pues, aprende a construir sus vehículos en el mundo celeste y a usarlos en el mundo físico. La naturaleza suministra toda clase de experiencias de manera tan maravillosa y con tanta sabiduría que cuanto más penetramos en sus secretos vamos quedando más impresionados por nuestra insignificancia creciendo nuestra reverencia a Dios de quien la naturaleza es su símbolo visible. Cuanto más sabemos de sus maravillas más comprendemos que este sistema mundial no es la máquina en movimiento que el materialismo no has hecho creer. Cuanto más grande es la complejidad del plan, más poderoso es el argumento a favor de un Autor Divino Inteligente. 







EL TERCER CIELO 

Después de haber pasado por el segundo cielo y haber aprendido a crear sus cuerpos el espíritu asciende a la región más elevada del mundo del pensamiento que es el tercer cielo. Después de algún tiempo el deseo de nuevas experiencias viene y con ello la contemplación de un nuevo nacimiento. Esto evoca un panorama de la nueva vida que nos espera pero sólo con los acontecimientos principales pues el espíritu tiene plena libertad en cuanto a los detalles. 

Los cuadros del panorama de su próxima vida empiezan en el nacimiento y acaban con la muerte, en sentido contrario a lo que ocurre en el estado post-mortem. La razón de esta diferencia es que en el panorama antenatal el objeto es mostrar al Ego que va a renacer cómo ciertas causas producen siempre determinados efectos y en el caso del panorama post-mortem el objeto es mostrar cómo acontecimiento de la vida que acaba de pasar era el efecto de alguna causa anterior de la vida. 

Ante las preguntas de que por qué debemos renacer y por qué no podemos adquirir la experiencia en los reinos superiores tenemos que el propósito de la vida no es la felicidad sino la experiencia, que la tristeza y el dolor son nuestros maestros más benévolos y las alegrías de la vida no son sino cosas fugaces. Esto que a primera vista puede resultar duro no lo es si consideramos que la experiencia es el conocimiento de las causas que producen los actos. Éste es el objeto de la vida junto con el desarrollo de la voluntad que es la fuerza con la que aplicamos el resultado de la experiencia. La experiencia debe adquirirse pero podemos elegir entre adquirirla por el duro camino de la experiencia personal o por la observación de los actos ajenos. La elección es nuestra pero en tanto no aprendamos todo lo que hay que aprender en este mundo deberemos volver a él. El hombre está en la escuela: la escuela de la experiencia y debe volver a ella muchas veces antes de que pueda esperar dominar todo el conocimiento del mundo de los sentidos. No existe una vida terrestre sola, por rica que haya sido en experiencia, que pueda suministrar todo ese conocimiento. 

Y, si no hubiera vuelta a la Tierra, ¿qué utilidad tendría la vida? ¿por qué luchar por nada? ¿qué beneficio podría producir una buena vida en un cielo donde todo el mundo es ya feliz? 



Esta clase ha sido tomada del libro “Concepto Rosacruz del Cosmos” de Max Heindel. 







LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE

No hay razón para temerle a la muerte. El mismo Dios que está aquí está detrás de la tumba. El miedo a la muerte procede como cualquier otro miedo de temer a lo desconocido. El temor a la muerte procede de mucho tiempo atrás cuando se utilizó para disciplinar a la gente y hacer que se portara bien. Esto es sin embargo una acción errada ya que el bien no emana nunca del mal y por tanto el miedo no es constructivo. 

Pero lo cierto es que la muerte no existe. Cuando la persona desencarna lo único que ocurre es que pasa de un estado de vida a otro estado de vida diferente, deja su cuerpo físico para pasar a otro plano. La persona se duerme aquí para despertarse en el otro lado sin su cuerpo físico pero con el conocimiento de que en realidad no murió. Lo que llamamos muerte en la mayoría de los casos es más fácil que nacer. 

Para comprender mejor el proceso del tránsito llamado muerte lo haremos considerando que además del cuerpo físico tenemos un cuerpo más sutil que está formado de éter y al que llamamos cuerpo etérico. El cuerpo etérico es el molde del cuerpo físico, es decir que es exacto o la contraparte del cuerpo físico, un poco más grande que él y que lo interpenetra. 

Cuando estamos despiertos estos dos cuerpos se interpenetran pero al dormirnos la mayor parte del cuerpo etérico se despega del físico y este despegue es lo que constituye el sueño. Lo mismo ocurre cuando quedamos inconscientes por un anestésico o porque nos damos un golpe en la cabeza o bien en los estados de coma. 

Todas estas condiciones tienen en común que una mayor o menor parte del cuerpo etérico se despega del físico llevándose consigo la conciencia. 

El cuerpo etérico es el asiento de todos nuestros pensamientos y sentimientos y constituye la personalidad humana. Es por esto que la personalidad sobrevive a la muerte porque reside en el etérico que pasa intacto al otro lado y no en el físico que se descompone tan pronto se le deja solo. 

En el cuerpo físico no hay ninguna sensación. Cuando sentimos dolor en realidad éste corresponde a la contraparte etérica. Es esto lo que hace posible que la anestesia sirve para lo que se la usa. Cuando se suministra anestesia el etérico es sacado por lo que no se experimenta ninguna sensación corporal. 

Cuando el cuerpo etérico se separa del cuerpo físico permanece ligado a éste por medio de un ligamento etérico denominado cordón de plata que es de color azulado y tan elástico que el cuerpo etérico puede alejarse una gran distancia y permanecer conectado con el cuerpo físico. 

En gente poco desarrollada el etérico se aleja apenas dos metros del cuerpo físico pero en personas con algún grado de entrenamiento mental o que se encuentren desarrolladas espiritualmente el etérico puede pasar al siguiente plano y aún más. 

La diferencia entre el sueño normal, la anestesia o los diferentes tipos de trance se encuentra en cuánto se separa el etérico del físico. 

¿Qué es pues la muerte? 

La muerte es lo que ocurre cuando se rompe el cordón de plata. Mientras el cordón de plata se mantenga intacto aunque no estemos conscientes nos mantendremos vivos pero una vez que se rompe morimos. Una vez roto el cordón de plata la comunicación con el cuerpo físico se rompe y cesa nuestra vida en el plano terrenal. 

¿Qué le pasa a la persona cuando muere? 

Cae en un estado de inconsciencia total que podrá durar desde días hasta semanas. Durante este tiempo el etérico pasará al siguiente plano y estará en el mundo que sigue. A su debido tiempo se despertará al igual que si despertara de un sueño y comenzará una nueva vida. 



En el instante antes de la muerte toda la vida pasada se desenvuelve ante la mente como si se estuviera proyectando una película. La velocidad de proyección es tan rápida que pasa en fracciones de segundo aunque la mente ve cada uno de los detalles con claridad. Es posible estar tan cerca de la muerte que esto ocurra y después regresar y seguir viviendo. Esto ocurre en casos de estar a punto de morir ahogados o por asfixia. 





La ubicación del más allá 

El más allá no está ubicado ni arriba en el cielo ni bajo la tierra. El más allá está a nuestro alrededor. Los difuntos están desenvolviendo sus vidas aquí donde estamos ahora pero lo están haciendo en su mundo y a su manera. La razón de que no los veamos o no choquemos con ellos es la misma razón de porqué un programa de radio no interfiere con otro y es porque están en diferentes longitudes de onda. Hay diferentes planos etéricos cada uno menos denso que el anterior y así hasta el infinito interpenetrándose los unos con los otros y de manera que las actividades de un plano no interfieren con las de otro plano. 

Hay una gran diferencia de densidad entre un plano y el que le sigue de manera que en condiciones normales no existe tránsito entre ellos. 

Al despertarse en el siguiente plano, el difunto, encuentra aspectos que le son conocidos pero también encuentra ciertas diferencias. Si ha estado muy enfermo o era un anciano se sorprenderá al sentir un gran bienestar y juventud. Esto es así porque al haber dejado en el plano terrenal el cuerpo físico gastado éste ya no restringe la mente. 



Cuatro dimensiones 

Una de las diferencias principales entre el plano terrenal y el que le sigue es que allá hay cuatro dimensiones mientras que aquí sólo conocemos tres. Todos los objetos son allí cuatri-dimensionales de manera que llevará un tiempo acostumbrarse a ello. Esto implica una gran extensión de la experiencia y por tanto del interés. También hay nuevos colores y nuevos sonidos que en belleza superan con creces a los que tenemos aquí lo que nos puede dar una idea de la cantidad de experiencias nuevas que nos esperan una vez pasemos al más allá. Uno de los cambios más sorprendentes es que allí la lectura del pensamiento es la forma normal de comunicación, lo cual implica que no hay lugar a engaño. A todo el mundo se le ve tal como es y no hay espacio para la hipocresía, para lo que aquí llamamos guardar las apariencias. 



En el otro lado no hay ancianos porque las condiciones que producen la ancianidad se deben únicamente a la descomposición del cuerpo físico lo que evita que su contraparte etérica opere eficientemente, así que una vez descartado el cuerpo físico después de la muerte la persona recupera el pleno uso de sus facultades (vista, oído, movimiento…) que cuando tenía el cuerpo físico habían disminuido. 

Así que en el otro lado todo el mundo se ve joven. Por otra parte, los niños que pasan al otro lado sin haber alcanzado la madurez mental siguen creciendo hasta alcanzar la juventud. 

En el siguiente plano existen muchos diferentes lugares al igual que aquí nos encontramos con diversidad de países o incluso lugares bien diferentes en una misma ciudad donde podemos encontrar desde los barrios más sencillos hasta la zona donde residen los más acaudalados. Allí sin embargo hay una mayor variedad de condiciones de vida. 

¿Qué es lo que determina el lugar al cual iremos y la gente con la cual nos encontraremos? 

Esto dependerá de nuestro estado de conciencia, es decir, iremos al lugar y nos encontraremos con la gente para la cual nos hemos preparado por nuestro pensar habitual y nuestro modo de vida. Gravitaremos hacia el lugar al que pertenecemos. A causa de nuestros años de pensar, hablar y actuar en el plano terrenal configuramos un carácter y una mente específica y esto conforma las condiciones con las que nos encontraremos al pasar al otro plano. 



La muerte no ejerce ningún cambio en nosotros. Una vez pasados por el tránsito llamado muerte seguimos siendo los mismos, nuestro estado de conciencia es el mismo que cuando desencarnamos. Contamos con nuestra memoria y recordamos los eventos de la vida que acabamos de dejar tan bien o mejor que antes. Nuestras condiciones en el plano terrenal son resultado de nuestros pensamientos, sentimientos y forma de actuar y así mismo es en el siguiente plano que sucede a la muerte. Sin embargo hay una diferencia extremadamente importante y es que en el otro lado nuestros pensamientos son demostrados inmediatamente. Todo aquello que pensamos o sentimos los experimentamos inmediatamente como una condición externa lo que al principio provoca confusión. 

En el otro lado, el éter luce tan sólido como a nosotros la materia física pero no tiene la misma inercia que la materia física y allí el éter se somete inmediatamente a la manipulación de nuestros pensamientos. Allí, pensamos y algo ocurre para corresponder a ese pensamiento lo cual al principio sorprende y atemoriza lo que causa que el fenómeno se multiplique y vaya de mal en peor hasta que somos capaces de controlar nuestro pensamiento. Así que bastará con ser cuidadosos con lo que pensamos pero esto no resulta siempre fácil ya que es difícil cambiar instantáneamente el hábito de pensamiento. Si durante nuestra estancia en el plano terrenal estábamos acostumbrados a abrigar pensamientos negativos (de miedo, crítica….) nos costará algo de tiempo sobreponernos a ellos cuando cambiemos de plano. 

El plano siguiente no es el Cielo y aunque es un lugar con menos limitación que el plano terrenal sigue siendo limitado y capaz de discordia y decadencia. Los objetos en este plano se degeneran mucho más rápidamente y se reincorporan al éter inmediatamente, es decir, las formas etéricas descartadas se disuelven rápidamente. 

Una vez que pasamos de plano no nos encontramos con Dios más de lo que lo hacemos en el plano terrenal. Dios está en todas partes pero al igual que aquí para establecer contacto con Él debemos hacerlo a través de la propia conciencia, de la oración o algún tratamiento espiritual. 

En el otro mundo hay lugares muy desagradables pero no es a dónde va la persona promedio. En estos lugares se encuentra gente que ha sido malvada en la tierra y cuya mente ha sido dedicada al odio, engaño o sensualidad, gente cuya vida ha sido mala a propósito. Este es el lugar conocido con el nombre de infierno. No es un lugar de castigo vengativo y no dura para siempre sino tan solo hasta que el delincuente haya visto el error de su comportamiento y se haya reformado. Nadie manda a nadie a estos lugares sino que son el resultado de un estado de conciencia, el ambiente natural de un alma que se ha metido en esa situación al repetidamente escoger lo inferior prefiriéndolo a lo superior. El escape de estas condiciones ocurre automáticamente cuando el alma ha cambiado lo suficiente. 

Una vez que se despierta en el otro mundo y se empieza a acostumbrar a las condiciones allí existentes se experimenta una sensación de bienestar físico y se lleva una vida muy interesante e instructiva. Allí el dinero no sirve para nada y solamente la riqueza mental y espiritual acumulada te pueden acompañar. Al ser el pensamiento demostrado inmediatamente no hay necesidad de comprar nada ya que lo que eres capaz de pensar con claridad eso tienes. La diferencia primordial en los dos mundos reside en que los resultados en el mundo físico vienen mucho más lentamente debido a la inercia de la materia física. 

En el siguiente plano no hay nacimientos, ni matrimonios, ni vida familiar tal como nosotros la entendemos. En cuanto a si se volverán a ver a las personas con las cuales nos relacionamos aquí en la Tierra allí donde hay una fuerte liga emocional ya sea de odio o de amor es casi seguro que se dará una reunión, donde hay una fuerte liga de amor genuino casi seguro que también y donde es poco probable que se dé reunión es entre personas donde no hay un sentimiento particular. Por eso es importante eliminar cualquier sentimiento de odio por otra persona ya que en este caso es casi seguro que nos volveremos a encontrar con ella en el siguiente plano. Es, pues, crucial en estos casos perdonar a la otra persona y liberarla de nuestro pensamiento, no es que tengamos que gustar de ella pero sí desearle el bien. 

Esto no significa que allí las familias se reúnen ya que las relaciones familiares son para este plano y no existen allá. Además podemos imaginarnos lo que significaría una familia allí si se tuvieran que reunir todos los parientes de todas las generaciones. Allí lo que ocurre es que a veces te encuentras con un miembro de tu familia en el plano terreno, por ejemplo tu madre pero que allí simplemente es una conocida que en tu vida en la tierra actuó el papel de madre. Las relaciones entre padres e hijos, hermanos y hermanas no son más que arreglos temporales para esta vida únicamente. 

Más allá del siguiente plano hay otros y después de un cierto período de tiempo la gente se desarrolla mental y espiritualmente y se gradúa en este plano para pasar a otro. Después de la muerte el instinto es llevar el mismo tipo de vida por eso es que un desarrollo intelectual y sobre todo espiritual hacen una diferencia importante. 

Allá no hay límite en cuanto a las oportunidades de estudio intelectual y logro y muchos de los problemas insolubles para nosotros aquí, allí con una poca dedicación tienen solución. Los estudios científicos tales como física, química, electricidad pueden ser altamente desarrollados porque la naturaleza de la vibración es mucho mejor entendida allá que aquí. 

El hombre que menos se beneficia por el cambio al nuevo mundo es la persona de mentalidad materialista que no desarrolló ningún recurso mental ni espiritual mientras se encontraba en este plano. Si estuvo únicamente interesado en cosas materiales, como el comer, beber, el dinero, el éxito social, posesiones materiales se sentirá perdida en un lugar donde esto no significa nada. Y si la persona no se desarrolló mental ni espiritualmente pero llevó una vida limpia y decente lo único que pasará es que se aburrirá soberanamente hasta que sus facultades superiores se desarrollen con el tiempo. 

Sensualidad y adicciones 

La persona que vive exclusivamente para el cuerpo y que está dominado por éste, el sensualista, el drogadicto, el alcohólico…al pasar al siguiente plano se llevan consigo la adicción pero allí no hay cuerpo físico con el que satisfacer la adicción con lo cual la víctima es atormentada por el deseo pero es incapaz de satisfacerlo hasta que con el pasar del tiempo éstos al no ser atendidos se disuelven. 

El duelo 

Allí donde hay un fuerte sentimiento de duelo o donde los supervivientes quedan en circunstancias trágicas el difunto sufre agudamente. Los muertos son muy sensibles a nuestros pensamientos durante un tiempo considerable después de haber pasado al otro plano. Por eso son desaconsejables las excesivas muestras de pesar. Esto los entristece y les dificulta el paso a la nueva vida que comienzan. 

Atados a la tierra 

En un pequeño número de casos ocurre que después de desencarnar las personas se convierten en “atados a la tierra” quedándose en este plano por un lapso indefinido y estando imposibilitados para continuar debido a que sus emociones están tan apegadas a algo de este mundo que no pueden caer en el coma en el que se pasa al otro lado. Estos apegos pueden ser alguna persona, una propiedad, un crimen cometido. Al transcurrir el tiempo el efecto se disuelve y tarde o temprano pasa al otro plano pero en casos extremos puede ser bastante tiempo. 

Nada debe tener tal agarre en nosotros que la pérdida de dicha cosa haga que el resto de nuestra vida pierda su sentido. Este es el verdadero entendimiento de la virtud del desapego, un inteligente interés en las cosas que tenemos mientras las tenemos con una completa disposición a seguir adelante con cosas nuevas cuando se precise. Si vivimos de esta manera no habrá posibilidad de que nos quedemos atados a la tierra. 

Entierro y cremación 

No hay nada de sagrado en un cadáver. No es más que una colección de materia física para la cual su anterior propietario ya no tiene uso y debería ser descartada de la manera más limpia posible. El difunto agotó una cierta cantidad de cuerpos físicos durante su vida ya que es bien sabido que cada cierto tiempo, unos siete años, se reemplazan todas las células y que el cuerpo que se entierra no es más que el último de ellos. La belleza de un cuerpo emana del alma y el alma junto con su belleza se ha salido y el cuerpo que queda no es más que un viejo vestido que ha sido descartado. El cuerpo del difunto, pues, debe ser enajenado y el método más apropiado es la cremación. El disponer de un cuerpo es un deber sólo de los vivos y el fuego limpio, purificador y respetuoso por lo que el cuerpo debería ser sometido a la cremación en un lapso de unos tres días. 

En cuanto a las cenizas no deberían guardarse y también están fuera de lugar los monumentos en los cementerios. Esto es como si cuando descartamos un vestido viejo lo enterráramos y le pusiéramos encima un monumento. También deben evitarse las visitas al cementerio puesto que allí no se encuentra el difunto. Tampoco es aconsejable conservar las pertenencias del difunto y menos dejarlas tal y como quedaron cuando él murió. Las condiciones que pertenecen al pasado es mejor desmantelarlas y hacer espacio para el presente. 

Si bien estas consideraciones son lo ideal, a veces, por respeto y consideración hacia otros miembros de la familia, que pueden tener otras ideas, sobre todo si son personas mayores, es mejor actuar ante ellos como mejor lo prefieran. 

Suicidio 

La autodestrucción consciente e intencional es un crimen que la naturaleza castiga severamente. Es negarse a hacerle frente a los problemas de la vida y esto es imposible hacerlo con éxito. Los que buscan esta manera de salirse de la encarnación no encuentran allí a sus amigos, andan solitarios e infelices y se encontrarán en un estado mental confuso, una especie de vago sueño. Al final tendrán que volver a enfrentar de nuevo el problema del que huyeron habiendo perdido tiempo y sufrido por gusto. 

Comunicación con el más allá 

Es mejor mantenerse alejado de las cuestiones psíquicas pero hay quien haciendo caso omiso está tratando siempre de mantener comunicación con el siguiente plano. Esto se convierte en un mecanismo de escape que puede ser tan desastroso como el alcohol o las drogas. Nuestro asunto es vivir aquí en este mundo mientras estemos aquí, encarar los problemas y tratar de resolverlos y vivir en el otro mundo cuando llegue el día. 

Preparación para el viaje al otro mundo 

La mejor manera de prepararse es vivir correctamente hoy. Lleva una vida limpia y honesta encarnando en tu conducto lo más alto que conozcas en el momento. Sé tan útil a otros como sea posible. Ayuda a otros en todas las maneras a tu alcance. Aprende la Verdad del Ser, aprende todo lo que puedas acerca de la naturaleza de Dios, lo que el hombre es y lo que la vida significa. 

Este mundo es una escuela. No importa si eres rico o pobre, un rey o un pordiosero. Esto sólo son papeles que los hombres actúan en el teatro de la vida y lo realmente importante es cómo se actúa ese papel. Las dos lecciones supremas de esta escuela son la Omnipresencia de Dios y el poder del pensamiento. 

Con este conocimiento debe ser posible ir por la vida y encarar la muerte con una mente equilibrada, estar habitualmente feliz, no apegarnos tanto a las cosas, personas, condiciones o sitios de manera que no podamos separarnos de ellas sin excesivo pesar. La actitud debería ser: cumplo con mi deber y lo hago con gozo, voy a vivir para siempre así que los eventos de hoy solamente tienen la importancia que les corresponde hoy, siempre el futuro será mejor porque estoy creciendo y progresando y porque soy un alma inmortal, yo soy el maestro de mi destino, recibo a lo desconocido con un saludo y sigo adelante. Con esta filosofía no hay nada que temer ni a la vida ni a la muerte `porque dios es Todo y Dios es el Bien. 



Tomado de “Puntos y Aspectos de Dios” de Emmet Fox.