domingo, 30 de octubre de 2011

LAS PRIMERAS DOS EDADES DORADAS: EL JARDÍN DEL EDÉN


EL ADVENIMIENTO DEL HOMBRE A LA TIERRA 

Después que Amarilis, la Diosa de la Primavera, completó su tarea, la Llama Séptuple de los Elohim le señaló al mundo que la Tierra estaba lista para ser habitada. 
Fue el 21 de Marzo, y el principio del solsticio de primavera, cuando Helios y Vesta escogieron bajar a la encarnación la primera Sub-raza de la Primera Raza Raíz. El año no fue estipulado en términos igualmente claros; sin embargo, de la información suministrada por los Maestros es probable que este evento ocurrió hace aproximadamente cuatro y medio millones de años. 

Además de los miembros de la Primera Raza-Raíz, también se encontraban presentes Helios y Vesta, miembros del Reino Angélico (incluyendo al Arcángel Miguel), los Directores de los Elementos tierra, agua y aire (a saber, Virgo, Neptuno y Aries), el MaháChohán, el Manú de la Primera Raza-Raíz y los Espíritus Guardianes. Entre estos últimos se encontraba Sanat Kumara, un Ser Ascendido de Venus y Zarathustra, un Ser oriundo del Sol Central, en representación del Elemento Fuego. 

Se proyectó un gigantesco Rayo de Luz desde el sol, dándose inicio al majestuoso descenso a la Tierra. El Arcángel Miguel fue el primero en tocar la superficie de la Tierra, prometiendo dar asistencia a toda la humanidad hasta que la última corriente de vida lograra su Ascensión. Luego, el MaháChohán estableció la Llama del Espíritu Santo y la Llama del Confort. 

El descenso ocurrió en las inmediaciones de las Montañas Teton (Wyoming). Este Retiro de las Montañas Rocallosas es el más antiguo foco de los Maestros Ascendidos sobre la Tierra. También se le llama “Templo de la Precipitación”. Precipitación significa “avanzar”, y esto se refiere al advenimiento del hombre a la Tierra. Desde allí, los hombres recién nacidos fueron al Norte, al Sur, al Este y al Oeste, llevando la Luz de Dios a las cuatro esquinas de la Tierra. 
EL HOMBRE EN EL JARDIN DEL EDEN 

Las dos primeras Edades Doradas y las tres Primeras Razas-Raíces fue un tiempo durante el cual no hubo imperfección alguna. La humanidad vivía en el Jardín del edén, significando “e-Don” obediencia a la Sabiduría Divina, la Actividad Omnisapiente de la Conciencia Divina. Durante este período, ninguna corriente de vida utilizó energía para crear una vibración discordante. La Tierra era tan armoniosa como el Cielo. Cada individuo era parte de una gran sinfonía, y se mantenía en completa obediencia a su Ser Crístico y a su “Presencia YO SOY”. Los cuerpos internos de cada uno vibraban en perfecta armonía. La atención de la humanidad descansaba sobre las cosas de arriba, no sobre las de la Tierra. 

Podríamos preguntar ¿cómo era la apariencia del hombre en aquella época? Considerando que las vibraciones de sus vestiduras eran mucho más altas que las de la actualidad, el cuerpo físico del hombre en aquel tiempo era de menor densidad y podría compararse al actual cuerpo etérico, el cual es de una sustancia vaporosa. Por tanto, es poco probable que los miembros de las primeras tres Razas Raíces hayan dejado evidencia fosilizada. 

Durante esta Edad Dorada, los cuerpos de los hombres eran luminosos. Hasta donde alcanzaban sus manos había un esplendor auto-luminoso visible a la visión externa de todos. El engaño era imposible debido a que el color del esplendor mostraba tanto los pensamientos como los sentimientos. La humanidad lucía como en la actualidad luce nuestro Ser Crístico. En vista de que los electrones brillaban a través de las vestiduras externas, no se requería de iluminación artificial alguna. No se conocía la noche y el día como los experimentamos hoy. 

La Esfera Flamígera de pura Luz Blanca conformaba una armadura natural de protección, dejando por fuera ratas de vibración que no pertenecían a la Perfección de la “Presencia”. 

Era ésta una época en que todos podían ver su propia “Presencia YO SOY” y caminaban y conversaban con los Ángeles y Seres Ascendidos. No había velo entre ellos. 

Mediante el poder de pensamiento y sentimiento, los hombres diseñaban y precipitaban lo que necesitaban en el momento, tratárase de alimentos, vestiduras, refugio o bellos templos. Mediante el poder del sentimiento, el hombre energizaba los pensamientos-forma utilizando la Sustancia-Luz Universal. Todo lo que se manifestaba, era utilizado para el bienestar de todos. Cada hombre, mujer y niño se ocupaba de los asuntos del Padre. Todos estaban interesados únicamente en expandir las fronteras del Reino, fusionando en formas las Ideas Divinas que diariamente pasaban, a través del Cordón de Plata, desde la Presencia “YO SOY” de cada individuo a su conciencia externa. Cada corriente de vida era como una fuente, sacando nuevas ideas de la “Presencia”, fundiendo a su alrededor la sustancia elemental, la cual respondía instantáneamente a su llamado, ya que era un co-creador con Dios. 

Tantas ideas magníficas se vertían en un día, que el ser externo no podía realizarlas todas. El ser externo escogía entonces las ideas que representaban la mayor bendición para el universo. 

Todo lo que el hombre hacía en aquellas primeras Eras, lo hacía bien y en gran detalle. A menudo se pasaba muchas horas, meses o hasta toda una encarnación, esculpiendo una figura o tejiendo una alfombra. 

Esos fueron días de gran felicidad y belleza, y sólo existía la Perfección en todas las avenidas de la Vida. Se desconocían la “maldición de Caín” ( v.g. trabajar con el sudor de la frente), la desintegración y la muerte. 
VIDA RELIGIOSA 

No se consideraban la educación, la ciencia y la religión como materias separadas. Sólo había una materia, a saber, Dios y Sus Ideas. La Gloria del Uno se manifestaba en todos los andares de la Vida. 

Ciertas corrientes de vida, utilizando su individualidad, se convertían en especialistas y entraban al sacerdocio. Eran entrenados en templos para convertirse en expertos en Precipitación, Educación y Sanación. Doquiera que los seres humanos se sentían agotados en cuanto una cualidad u otra, visitaban estos templos y se revitalizaban. 

El Templo de la Fe Iluminada estaba ubicado cerca de Banff, Alberta, Canadá. Originalmente había sido esculpido en una montaña. El Señor Miguel servía allí y Su sabio consejo era amorosamente obedecido. La gente venía individualmente y en grupos a absorber la conciencia de Fe Absoluta en la Bondad de Dios. 

La Llama de la Liberación se mantenía en el Templo de la Liberación, y servía para acelerar la exteriorización del Plan Divino del individuo, acelerando así su desarrollo. La Llama de la Liberación (de color violeta) es una actividad de Séptimo Rayo. Durante esta época, los únicos que podían llevar puesta la amatista eran los sacerdotes de la Orden del Arcángel Zadkiel. 

Pallas Atenea, Diosa de la Verdad, era la suma Sacerdotisa en el Templo de la Verdad. Los peregrinos lo visitaban para beneficiarse del efecto magnetizador de la Llama Verde de la Verdad. 

Otros espíritus Guardianes, entre los cuales figuran el gran Director Divino, Lanto, Surya y Kwan Yin, junto con la Hueste Angélica, caminaban y conversaban a diario con los miembros de las primeras tres Razas-Raíces. 

Los Siete Arcángeles ocupaban los cargos de los siete Chohanes. Chohán significa “Señor del Rayo”. Cada Chohán era y sigue siendo responsable por un Rayo. El MaháChohán (Gran Señor de los Rayos) estaba y sigue estando a cargo de los siete Chohanes. 

El Arcángel Jofiel fue el primer Instructor Mundial. Entre los que posteriormente ocuparon este cargo, están Gautama Buddha, Maitreya y Jesús. 



REENCARNACION INDIVIDUAL 

Durante las primeras dos Edades Doradas, los cuerpos físicos de los nuevos habitantes de la Tierra eran creados por los padres mediante Rayos de Luz. Mediante la proyección de dos rayos (uno del ser masculino y otro del ser femenino), se creaba un nuevo cuerpo allí donde los Rayos se encontraban. Este cuerpo se conformaba con su plena estatura, se desconocía la infancia. Luego, la corriente de vida que entraba tomaba posesión de la forma recién creada. Cada lapso de vida individual duraba miles de años, ya que la vibración de cada electrón, átomo y célula se mantenía en armonía con la “Presencia”. 

Cuando se aproximaba el final de una encarnación , el individuo informaba a sus parientes y amigos de su próxima transición. Entonces, se daba a la tarea de buscar nuevos padres; y al recibir su consentimiento, dejaba con ellos algunas de sus posesiones terrenas, tales como libros y documentos de investigación. 

El individuo entraba entonces a la Llama Violeta Transmutadora que estaba anclada y era mantenida por los sacerdotes en un templo. La Llama eterealizaba al instante la forma física, y los elementos regresaban a la Sustancia-Luz Universal. El archivo de memoria de la corriente de vida (también llamado “alma”) entraba a los Ámbitos Internos por un tiempo, y era traído de vuelta más adelante en un momento escogido por el individuo. De esta manera, la persona obtenía la memoria total de sus vidas pasadas. Estaba entonces lista para otra encarnación, y por la oportunidad renovada de crecer y realizar su Plan Divino. 

Para lograr la Ascensión, se requería de un mínimo de siete encarnaciones (una por cada Rayo). Este proceso se dio ininterrumpidamente durante las primeras dos Edades Doradas, en las cuales florecieron las primeras tres Razas-Raíces y todos los miembros de estas razas-Raíces lograron su ascensión. 



CLIMA Y ALREDEDORES 

Durante las primeras dos Edades Doradas, la humanidad disfrutaba de un clima semi-tropical uniforme. No había tormentas ni condiciones climáticas adversas que combatir. Igualmente, había armonía perfecta y ritmo en el cambio de las estaciones. Las cuatro estaciones servían el propósito de dar variaciones tanto de color y diseños, como en los tipos de cosecha. 

Una vegetación exuberante cubría el suelo; no había malezas, insectos, plagas ni enfermedades. Tampoco había volcanes Toda la actividad volcánica se debe a la antipatía que hay entre los elementales y la humanidad, a la cual habían venido a servir con tanto amor. 

Los animales, tal cual los conocemos hoy, no existían entonces. Esos comenzaron a aparecer después de que la humanidad generó la discordia que siguió a las primeras dos Edades Doradas. Sin embargo, las aves están en una categoría distinta, siendo creadas por los Seres Ascendidos como mensajeros para la humanidad. Más adelante, algunas asumieron cualidades humanas, lo cual explica sus actividades destructivas. 

En las primeras dos Edades Doradas, las superficies de tierra estaban conectadas alrededor de la Tierra. También había océanos. No había casquetes polares, los cuales fueron creados por la amargura y frialdad de la humanidad. Y desaparecerán cuando la humanidad irradie más Amor. El nombre de uno de los continentes existentes era Lemuria, también llamado Mu. 

La superficie de la Tierra era blanca (como alabastro o cuarzo blanco), irradiando colores iridiscente del arco iris. Habían ríos, cascados, lagos, océanos, árboles y otra vegetación, así como también montañas. Desde el Principio de los tiempos, poderosos Seres altamente desarrollados (llamados Dioses de las Montañas han sostenido esas montañas a punta de amor frente al tirón de la gravedad de la Tierra. Las han mantenido como grandes espirales apuntando hacia el cielo, dirigiendo la atención de la humanidad hacia Dios.” 

LAS PRIMERAS CUATRO RAZAS-RAICES 

La primera Sub-Raza de la primera Raza-Raíz llegó a Norteamérica, y encarnó inicialmente en los alrededores de los Tetons. No hay información disponible en cuanto a dónde estaba localizada la Segunda Raza-Raíz. 

La Tercera Raza-Raíz y los precursores de la Cuarta Raza-Raíz llegaron a los alrededores de las islas Fiji, en aquel entonces parte del gigantesco continente de Lemuria. La Tercera Raza-Raíz en su totalidad floreció en Lemuria, mientras que el resto de la Cuarta Raza-Raíz encarnó en Asia Oriental y en la Atlántida. 

Lemuria era una gran masa de tierra que cubría partes del Océano Pacífico. Su costa oriental llegaba al área en los alrededores de San Diego, California, Australia, Nueva Zelanda, Hawaii y las Islas Fiji eran parte de Lemuria. 

Los Maestros explicaron que nunca ha habido una tierra tan bella fuera del Reino del Cielo, donde el hombre caminaba con tal gracia y belleza, como en China durante la Edad Dorada. Era imposible distinguir a los seres Ascendidos de los que evolucionaban en la Tierra. 

Durante la Edad Dorada de China, Kwan Yin, la Diosa de la Misericordia, junto con las doce damas de Su Corte Espiritual, caminaban y conversaban con la gente de Su país. Ella era entonces una maestra no-ascendida y daba audiencias en las ciudades principales de China, así como también en su Retiro en Pekín. 

En aquella época, la belleza y la armonía eran las llaves tonales de China, se pasaban toda una encarnación esculpiendo una miniatura, pintando una sola flor, o tejiendo una de las bellas túnicas de estado. Llegaban mensajeros de todo el mundo con cartas para los letrados, los sacerdotes y los maestros de China, invitándolos a llevar su cultura a la juventud en otras partes. Todos en aquel imperio estaban tan conscientes de la “Presencia YO SOY”, como el hombre de hoy está consciente de sus pies y sus manos. 

Kwan Yin ministró durante más de mil años a la gente de Asia Oriental antes de aceptar la Liberación de Su Ascensión.

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